Ciberacoso: intimidación a un clic de distancia

Tiempo de lectura: 3 min
Redacción Banco Pichincha
27 de octubre 2021

Estar conectados nos hace sentir cerca de nuestros amigos, familia e incluso gente de todo el mundo; pero, en ocasiones, algunos usuarios utilizan las pantallas como escudo perfecto para lastimar a quien está del otro lado… por pura diversión. ¿Cómo? Recurriendo al ciberacoso, una agresión que desafortunadamente se ha vuelto muy popular gracias al fácil acceso a Internet y las redes sociales. En esta ocasión, vamos a hablar de lo importante que es saber reconocerlo a tiempo. 

El ciberacoso: una agresión sin filtro de edad

El ciberacoso es un tipo de hostigamiento que se lleva a cabo a través de canales digitales y redes sociales. El objetivo de este ataque es difundir contenido hiriente y falso y compartir información personal (fotos, números de teléfono o direcciones) para humillar a la víctima, afectando su reputación e, incluso, su salud mental. Estos son algunos de los tipos de acoso que podemos encontrar el línea:

  • Cyberbullying o acoso escolar
  • Acoso sexual
  • Ciberacoso en el entorno laboral
  • Ciberacoso por orientación sexual y género
  • Ciberacoso por aspecto físico o estilo de vida

 

Curiosidades

Los jóvenes son el grupo más vulnerable al ciberacoso. Según un estudio de 2018 de UNICEF, el ciberbullying es el segundo tipo de violencia escolar más común en el Ecuador.

 

Las caras del ciberacoso

Las formas de ciberacoso son variadas: bromas que se salen de control, presión social,  intentos de atemorizar, humillar, exponer, aislar e incluso extorsionar a una víctima; sin embargo, comparten algunas características que permiten reconocerlas fácilmente: 

  1. La intención: siempre habrá un deseo de hacer daño, amenazar, amedrentar y avergonzar a la víctima.
  2. El contenido: insultos, la difusión de mentiras, fotos privadas, montajes o  suplantación de identidad.
  3. La frecuencia: los ataques de un ciberacosador son repetitivos y constantes.
  4. El medio: el ciberacoso se produce desde redes sociales, aplicaciones de mensajería, foros e incluso chats de videojuegos.
  5. La difusión: en algunos casos, el ciberacoso se puede hacer viral cuando otras personas comparten y reaccionan sobre un contenido perjudicial para alguien más.

¿Cómo evitar este tipo de agresión?

Lo más importante es estar alerta y saber qué hacer ante un ataque por medios digitales. ¡Presta atención a estos consejos!

  1. Sé discreto: es mejor no compartir información personal o fotos privadas en redes sociales, ya que algunas personas pueden usarlas para amenazar o humillar a una víctima.
  2. Habla: quedarse callado solo da riendas a los acosadores para continuar atacando a su víctima. La solución es hablar con una persona de confianza o, incluso, la policía que ayude a parar el ciberacoso.
  3. Documenta: en caso de sufrir un abuso por medios electrónicos, es crucial guardar mensajes, notas de voz o capturas de pantalla. Esto servirá como evidencia para probar la agresión.
  4. Bloquea: después de recopilar las pruebas, se debe bloquear a los agresores y evitar cualquier tipo de contacto con ellos.
  5. Denuncia: ante un caso de ciberacoso por redes sociales, es importante denunciar la cuenta o perfil en la misma red social, para que el ciberacosador deje de abusar de su víctima.

 

PRO TIP: configura tus perfiles en redes sociales como privadas para evitar este y otros riesgos de seguridad.

 

¡Sé parte de la solución!

El ciberacoso es un ataque violento que destruye la autoestima de sus víctimas y puede ocasionar problemas serios de salud como depresión y ansiedad o, incluso, el suicidio. Si conoces a alguien que está sufriendo de un abuso cibernético, puedes hacer lo siguiente:

  1. Evita compartir contenidos que pueden amplificar el acoso y producir más daño.
  2. Normalmente, las víctimas de ciberacoso tienen miedo de hablar. En esos casos, es importante hacerlos sentir seguros, escucharlos e incluso acompañarlos a reportar este incidente a las autoridades o a una persona de confianza.
  3. Ponte en los zapatos de los demás y piensa en cómo te sentirías si tú fueras el foco de insultos, amenazas y burlas. Seguro desearías que quienes están a tu alrededor sean mucho más empáticos y sensibles con esta problemática.